ferranslop
En su Autobiografía científica, Aldo Rossi dice: “Admitía que, si bien era limitado y en cierto modo honesto, el desorden de las cosas correspondía mejor con nuestro estado de ánimo. Sin embargo, detestaba el desorden apresurado que se expresa como indiferencia al orden, una especie de torpeza moral, de bienestar satisfecho, de descuido”. ¿No suena a alarde de sensibilidad pre-tasteslop? Me ha parecido una excusa como cualquier otra para romper el hielo y volver por aquí a contar algunas cosas. Ferranslop.
Primero, el cierre de la última temporada de Sirk, mi programa en Radio Relativa. Me ha dejado bastante contento y me lo he pasado bien. Elegí empezar invitando a Masaki Komoto para el primer programa porque siento que el humor es importante para él, pero también que sabe que lo realmente difícil es ser divertido a través del sonido y el movimiento. Karaoke Cowboy en su prime.
Luego está el programa que le dediqué a Hermine Demoriane. Qué decir. Le escribí para invitarla. No esperaba que dijera que sí. Aceptó y acabamos hablando el día de su cumpleaños. En el corte final no quedó nada sobre su castillo heredado, convertido en residencia artística gracias al consejo de su amigo David Lamelas, ni sobre su participación en el capítulo de París de Absolutamente Fabulosas. Sí me contó qué libros le habían regalado ese día, algunas anécdotas del rodaje de Jubilee de Derek Jarman y, por supuesto, habló de sus canciones también. Una semana después de que saliera el programa me escribió: “I like it a lot and to be reminded of really old songs such as the Gary Glitter one I had completely forgotten about”. Histoire(s) de Hermine.
Para el cierre de temporada utilicé una foto de Nicolás, un labrador color chocolate, muy bruto y encantadoramente despistado, con el que cada vez tengo más amistad. Entre otras cosas, incluí un poema recitado por Captain Beefheart que empieza con un tulipán, una pieza sonora de Jorge Eduardo Eielson –no sé por qué pensé en sus nudos– y algunos fragmentos del álbum words are a way to wait, una compilación de J. Amélie Cantrell con poemas recitados que me ha servido de inesperado hilo conductor. Me encanta su sello, por cierto. Horny poets are better than sad poets. Sirkmaxxing.

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Mientras escribo esta entrada noto que estoy pasando un momento raro con las palabras. Quizá el ensayo que estoy leyendo sobre la obra de Theresa Hak Kyung Cha tenga algo que ver. Cha mira el lenguaje como un alien, como si tuviera que descubrir de nuevo cómo funcionan las palabras. El ensayo vuelve mucho sobre cómo no decir diciendo. Creo que por eso también llevo desde junio viendo Expediente X. Mi meta de verano. Mulder y Scully pasan media serie (bueno, voy por la cuarta temporada; la tercera y la cuarta son muy buenas, los foros tenían razón) intentando leer mensajes en cuerpos, voces, interferencias y pruebas que nunca terminan de fijarse. Geocities como marco para la realidad. La verdad se les escapa de las manos como gelatina. Mi parte favorita sigue siendo la incredulidad de Scully reseteándose en cada capítulo. La entiendo tanto.
La semana pasada acabé en una exposición de Ghislaine Leung y me emocionó de una manera que no esperaba. No voy a explicarla, pero había algo en la distancia entre lo que decía el texto de sala y lo poco que después parecía haber allí que me pilló desprevenido. Crítica institucional que desborda lo institucional. Cursi pero con cabeza. Mi ritmo.
Estoy haciendo lo que puedo.
Estoy contenta con poder hacerlo. No siempre podré.
Sostendré y dejaré que me sostengan.
Tengo la sensación de que hay muchas exposiciones con textos de sala que hablan de manera muy deshonesta sobre la vulnerabilidad, el cuidado o la visibilidad de lo que pasa inadvertido. Leung me impresiona por lo clara y directa que es. Mantener la duda y aceptar la dependencia, dejar de fingir que una obra o una vida se sostiene sola. Creo que fue eso lo que me tocó. Un rastro, una hoja de cálculo.
Al salir vi que en el vestíbulo había otra intervención de una artista que era, a la vez, un pequeño corner con libros del catálogo de Divide Publishing*. Gesto curatorial, cukis (non derogatory). Tenían Artificial Gut Feeling de Anna Zett. Transform movement into speech. Decidí que era el momento de leerlo y fui a comprarlo. Me dijeron, sorprendidos, que no quedaba ningún ejemplar. Bueno, que justo ese no había estado nunca a la venta.
Estaba y no estaba.
*me hizo gracia porque J. Amélie Cantrell también ha colaborado con Divide.
Revisando mis entradas en Letterboxd me he dado cuenta de que he encadenado una serie de películas que reflexionan sobre las posibilidades expresivas de la ficción televisiva (¿qué está pasando con la TV?¿Vuelve?). Por un lado, ese souvenir/telenovela de la no wave neoyorquina que reconstruye Raúl Ruiz en The Golden Boat. La regulera Living Reality, de Philip Thompson, intentando envasar al vacío el desfase entre la realidad fabricada por una sitcom y la banalidad un poco triste de la vida fuera de ella. Y después Maddie’s Secret. Podría estar mejor. Pero hay algo ahí, entre Douglas Sirk, Todd Haynes, las web series y los TCA en la era de los alimentos GLP-1 friendly, que me ha llegado un poco. Tengo debilidad por Conner O’Malley y Eric Rahill, eso ayuda. Y además descubrí Kate’s Secret, increíble telefilme en el que se inspira y que se disfruta con cero piruetas conceptuales de más.
Una cosa que últimamente me pone de muy buen humor es ir con mis padres a nuestro sitio de confianza para adentrarnos en el mundo del paté en croûte, el pâté de campagne o el jambon persillé. Luego lo probamos y discutimos sobre ello.
En su repaso diario a la discografía completa de Merzbow, Sam Underscore ya va por el día 97 y de momento no ha bajado el nivel. Hay que celebrarlo. Su progreso ahora mismo está tal que así:
79/352 albums
22/90 collaborative albums
5/23 splits
0/12 remix albums
1/9 EPs
2/8 collaborative EPs
1/7 required live albums
Total: 110/501
Hay algo en seguir esos números que me produce una emoción parecida a las hojas de cálculo de Leung. Harshnoisemaxxing.
Ah! antes de terminar: me he abierto un perfil en Encore. Ya yo qué sé. Solo quiero apps nicho con interfaces congeladas en 2008 que me den cierta paz.
Feliz eclipse
Besos
Ferran




